jueves, 30 de octubre de 2008

SIEMPRE POR ALGÚN MOTIVO

(A los exiliados)

Siempre por algún motivo
estos o aquellos sobran
para los que aman -dicen-
pero al corazón no nombran.

No les gusta que se hable
de qué pasa, de quién roba,
de qué ley aún autoriza
a que ellos sólo coman,

de qué valentía prima,
de qué moral les apoya.
No quieren que les ofendan
palabras, almas ni sombras,

que la protesta sólo sea
suavidad que la deshonra,
sosiego de mala peste,
rincón para los que lloran.

Con princesitas de lujo
sus visiones condecoran,
y hacen vida de príncipes
por ligar a color rosa

si no llevan a la tele
a la fulana de moda.
No les mima el desgarro
del que agoniza por contra,

les ofende, no es muy cómodo,
sí, aguantar lo que ensombran;
y es, ¡así!, en firmes hechos,
en dignidades a escorias.

Se excusan, luego, se excusan,
se montan lo que se montan
con que unos sean perros
y otros prez de personas

superiores sin escrúpulos
y encima piden más gloria,
que se pudra quien se mata,
que se calme a quien se holla.

No les harta cobardía
ni les apena la historia
que muestran ante sus hijos
porque hereden sus obras.

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