jueves, 20 de noviembre de 2008



L A - G U E R R A


Una muerte que todo lo devora
es la guerra total de toda guerra,
una desolación que todo encierra
por sólo ser desolación que llora.

Una mano perdida de la vida,
la gran - ¡Dios mío! - huracanada nada,
sinrazón de mirada fusilada,
una herida tremendamente herida.

Así, es lo que siempre es, odio puro,
odio sin límites, a suelta rienda,
odio que gana siempre en foso oscuro.

Pero, ¿es que no hay nadie que lo entienda?,
¿es que no abren corazón?; es duro
el que lo diga aún... por cualquier senda.

____________________________________________________
.

N
o, no sé hasta cuándo, hasta cuándo
esta tristeza me criará su pena.
Tengo el apuro ciego y la condena
para el torpe clamar desesperando.

No; porque no lo sé ya... hasta cuándo
tan aciago luchar verá mi cena,
y será como el odio que no frena
o el bruno miedo que me va helando.

No sabré hasta el mar un duro llanto,
tampoco por el paso mi recuerdo
muriendo con delicadeza en vilo...

para que sólo tenga desencanto,
para que no adelante a un aire lerdo
y ni siquiera un hueso esté tranquilo.
.

No hay comentarios: