sábado, 4 de abril de 2009

Cuando el miedo a morir nos pincha las entrañas
mientras pasan los días, tan pocos, tan pocos...,
ya no sirven excusas, el vivir engañas,
¿para qué sirven ricos?, pues parecen locos.

Hay poetas en vano que se creen... gente
buena, y hay aprovechados que se creen... sabios;
siempre se creen algo, el mentir aun se miente,
y el éxito los viste de menos agravios.

Mientras pasan los días, finitos, finitos,
¡todos se creen lentos y maravillosos!
A los que sufren de verdad... les callan gritos:
siempre triunfan mentiras, siempre de asquerosos.

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