domingo, 8 de noviembre de 2009


(A un niño muy pobre... que se muere de hambre)



Tengo que comprender que te comprendo
como un buen corazón a su latido,
mancharme de tu humano recorrido,
ver dónde estás de ti y qué estás haciendo.

Porque no has de estar solo ahí abriendo
tu pequeñita fuerza en el olvido,
tú que eres un sueño y un sentido,
expectativa que se va viviendo.

Sí, eres dignidad, aun no se diga,
aun se le enturbie la razón al mundo,
aun el más veleidoso lo maldiga.

Tú eres dignidad de carne y hueso,
tú eres a alto merecer rotundo...
lo que te quitan de alas y de beso.
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