lunes, 28 de diciembre de 2009

REGALO DESDE DENTRO


Sólo si hay esfuerzo
se regala la ilusión
y se vacía el límite;
como una llama
que aceza
interminablemente
aun más allá de lo oscuro.

Algo se debe a dos pasos:
lo que crees que eres
y lo que por corazón eres;
ya el segundo ojeador del primero,
recordando... qué hizo,
a qué amor inscribe su intento
y, así, creará una precisa lluvia.

Pues, luego, se llama en el gris del atardecer
cuando la súplica
se hace
una sediciente necesidad,
una ceguera ya inimaginable de amarla
o sólo propia.




ES AQUÍ


Es aquí, en el alma, donde quiero,
no en un mundo, no, o en otra forma errada
que da pie al duelo y a la verdad dinero,
no en el pasar de albas para nada.

Sólo en el alma, ¡Dios!, con su mirada
linda como allí lo natural primero
dulcísima de flor, a fe dorada
que ¡acierta primavera! en un enero;

donde tan sólo amor se necesita,
un exacto perfume azul al cielo,
un atender, un bien de paz bendita

mientras, afuera, el mismo –en tal desvelo
de prohibición– de ti se deshabita,
de la incansable fuerza del consuelo.

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