jueves, 17 de diciembre de 2009

"SINRAZÓN"

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¿Por qué te tengo que querer tanto
como, a la claridad, quiere la amanecida?
¿Por qué, sin saberlo, me arrastro por ti
hasta el límite del latido
y se me arrastran los sueños, sin saberlo,
hasta la dulzura del imposible credo?
¿Por qué te querré incorregiblemente –sí– niño
a cada instante
hasta la desmedida del... sollozo,
hasta el cercado de las imprevistas hambres?
¿Por qué –digo–, por qué se me desnudan las dulzuras
–digo– por ti
despiadadamente así como un reinar o suplicar de deseo,
por qué
se me enloquece el alma
en deriva o en errar por tu presencia?
¿Por qué tengo que incendiarte el viento,
por qué tengo que enrizar a luz las lluvias
y adivinar tu fe,
sin más, con la forma de los arcoiris...,
sin más, para desplazar el origen hasta tu benditísima frente?
¿Por qué tengo que morir por sentirte,
y esperar todavía o nunca, y siempre, al paso de la azul-esperanza?
¿Por qué no
hay más que reclamarte al
retroceder del mundo,
incluso al retroceder de las muertes
sonámbulas de dignidad por ti?
¿Por qué no hay más que decir
que tú como luz –¡sí!– existes?

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