martes, 5 de enero de 2010



IMPUESTO PERDER POR JUEGO SUCIO


¡Ay vivir estrechamente mío!,
nadie lo sabe más que éste
adentro
teniéndolo clavado como encuentro
de mi esperanza con mi desvarío.

Estado impronunciable, casi umbrío;
llevar lo que se lleva – lo de dentro
como una carga al corazón de centro
que conduce al color de su vacío.

¡Ay vivir interior enajenado!,
¡ay vivir!: con tu sueño o una vela
entre las noches, luz por lo soñado.

¡Ay vivir!, ¡ay vivir!, tu reto vuela
sin restricción, y me contagia alado
del contumaz valor que no consuela.

.
.

No hay comentarios: