martes, 12 de julio de 2011

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DIRÍA

Porque es extraño vivir
yo diría olvido;


yo diría sombra despeinada,
lluvia sola hacia algunas súplicas,
pensamientos... con cálida nieve.

Porque es extraño vivir,
porque es ocurrencia inevitable,
porque es silencio anónimo,
porque es verdad enferma de callarse.

En un otoño pobre lo diría,
con un cansancio de seno a migajas y mar rojo,
con demiurga quimera para tanta humildad, para tanta,
ya vieja de mi casa e imposible niña.

Porque es extraño vivir,
porque hay huecos y, aun, de sed vallados...,
porque los caminos se han perdido en su música,
porque a veces se le rompen a la luz unos intentos;

por eso yo diría aquí gritar oscuro,
por eso yo diría gran dólmen de lágrimas,
llamada resentida,
si no ciega,
y enamorada sobre mentas embelesadas.

¡Oh!,
sonidos seculares de lo impropio,
vana lejanía a perder de espejismo,
como una errancia abstracta de la miel del alma.

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Lo triste del olvido es que se nota
bastante a vértigo o lo suficiente.
Tanto luchar atento frente a frente
no sirve cuando aquél perder explota.

Lo peor de la herida es que rebota
manchándote con su sangrar caliente
y, aun ya te limpies muy gallardamente,
gallardamente tienes la vis rota.

Con ayer lo que trae es... agua oscura
y el lenguaje se muerde de marcado,
a veces se envanece la cultura.

Tu levedad crea un estar errado,
una ebriedad a lo que fue acedura
del olvido infernal eternizado.
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