miércoles, 5 de octubre de 2011

LA SANGRE ARRASTRADA

El que no puede más, dice no puede,
dice no puede más... despacio y dura-
mente, no puede más en su amargura
impertérritamente que no cede.

El que no puede más, ¡es que no puede!
si es que no puede y, en verdad, procura
alguna vez hablar de tal ternura,
hablar del "hombre", ¡que por él no quede!

O ¿es que irá señalado por un frío
con huracán de sombras, o de sañas
a cangro de alacrán o de vacío?

¿Es que le mirarán las güadañas
porque no mire? ¡Oh nunca!, ni aun umbrío
es solo umbrío ya con sus entrañas.

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