domingo, 9 de octubre de 2011

LA REBELIÓN DE LA PENA

La resistencia más se me revienta
de no querer más esta rota pena,
esta desatención como condena,
tanto silencio que el pavor atenta.

Que no me deja ver la tarde lenta
ocupando la sangre su gangrena
de perro así que a su desgracia llena
¡como mal desamor que no despierta!

¡Oh!, ¿qué es por desolación su guerra?,
¿qué...?, ¿qué extirpa mi voz y la machaca
sin fin hasta dejarla bajo tierra?

Pero ya ¿cuánto ignorará el olvido
irrefrenable que de albur me ataca
con este no poder enniñecido?

1 comentario:

José Repiso dijo...

Nunca se ha corrompido más el concepto del arte y, en concreto, de la poesía.

Cuando Van Gogh pintaba o Leopardi escribía no lo hacía por DISTRACCIÓN, sino lo hacían como lo único que sabían hacer o sentían, que significada mucho para ellos, de una manera vital y apasionantemente irrenunciable.

La diferencia es que la distracción SE ELIGE, y lo de ellos era algo que formaba parte del mismo vivir. Por eso la poesía se concebía como un SENTIR POÉTICO o como un sentir muy especial de la vida.

Ahora en los poetas de la corrupción ética, tiene demaciadas connotaciones de frivolidad o es la misma frivolidad cargada objetivamente con muchos de sus INTERESES: palabrería de grupo decretada como poesía, retoricismo hasta lo más miserable o caciquismo del lenguaje, comercialidad en todo momento y lo más grave que es "poesía sin ideas" (durante toda la historia -y de hecho la poesía es intrínsecamente eso desde Hesíodo), puesto que siempre los poetas han dicho, han hecho tratados del mismo vivir, han hecho filosofía e incluso revoluciones sociales con su sentir que dice.