viernes, 22 de marzo de 2013


PERO NO BASTA

La oscuridad, sí, nace ante el pobre.
El pobre tiene que ir “en pena obscena”
sonriendo al... corazón; ya ves, por pobre.
Él tiene que ir matando a su condena.

Él se va con un húmero de cobre
a donde fuere, a lo que es grave pena,
no sé, qué ya sé, a donde algo sobre
como un muerto de amor cierto o de hiena.

El pobre, ¿que se pudra?, ¿por qué?, macho
o hembra, escombro o sombra, acaso cacho
de luz que, en la pobreza, se desgasta.

En ¡tanto! es perdición que se envenena
a Dios, lo único que "salva" a arena
humilde y medular, pero... ¡no basta!
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