sábado, 31 de agosto de 2013

VIOLENTAMENTE ESTROPEADOS


embrutecidamente y discutiendo
algunos humanos pasan las horas
con la maldad de moda
en ésa última
en la última propaganda

dan vueltas y vueltas
violentamente estropeados
con las pesadillas cuesta abajo
"yo soy..."
"tú eres..."
con la rabia negra de la envidia.

y es que ser basura tiene adictos
o el miedo hace el amor con sueños broncos
dentro de la risa final de un nuevo crimen

embrutecidamente y discutiendo
van dando patadas

al aire amargo de la mentira

domingo, 11 de agosto de 2013

A LOS GENOCIDAS ESPAÑOLES
Te pisotean como quieren
con todas las licencias de la humillación,
con todas las licencias de la humillación,
con todas las licencias de la humillación,
con todas las licencias de la humillación,
con todas las licencias de la humillación,
con todas las licencias
de la humillación,
con todas
las licencias de la humillación,
te pisotean como quieren.
.
( “MÉRITOS DE ESOS NAZIS ESPAÑOLES” )


Contra el impávido volcán no pueden,
contra los terremotos, contra el templo,
contra la prisa, contra la ignorancia,
contra la muerte, apenas contra el tiempo.
.
No pueden contra el dictador, jamás
contra las armas ni contra el dinero,
ni contra manipulaciones ávidas
que les meten a burla los banqueros.

No pueden contra reyes, contra místicos
embaucadores, contra un usurero;
jamás contra mentiras de costumbres
ni pueden contra el vacuo “famoseo”.

No pueden contra multinacionales,
contra retóricas de tantos medios
de comunicación alineándoles
que, así, rentabilizan el silencio.

Pero sí contra el débil, contra el pobre,
contra el gitano, contra el sufrimiento,
contra el que lucha con apoyo en contra,
con paz en contra ante el “peloteo”.

Sí contra el que demuestra a “juego limpio”,
sí contra lo que es fácil hundir, próspero
maltrato de cobardes, y sí contra
el que con la razón no pueden. ¡Míseros!

miércoles, 7 de agosto de 2013

YA LO COMPRENDO BIEN, YA LO COMPRENDO
Ahora lo comprendo todo:
Hay hachas negras que vencen antes que el deseo,
a muerto infinito...;
vencen y, tú, sigues apoyándote en ese tal amor extraño, a rastras,
helado por desvelos, a veces con el total silencio. 

Hagas lo que hagas, creas lo que creas,
¡oh padre!,
vencen inmisericordes
como un ataúd pesado
a las hoyadas espaldas.

Y, tú tan inocente , que soñarías,
sueñas con
la finísima arcilla, con los tan gráciles
olivos del Sur...;
pero, ¡siempre!, ¡sin más!, ¡a raso!, vencen impasiblemente , ¡oh!,
ya...
con o sin motivo, con o sin moverte,
de raíz fuertemente,
después de tanto llanto,
¡oh tú!,

y ante Dios.