miércoles, 7 de agosto de 2013

YA LO COMPRENDO BIEN, YA LO COMPRENDO
Ahora lo comprendo todo:
Hay hachas negras que vencen antes que el deseo,
a muerto infinito...;
vencen y, tú, sigues apoyándote en ese tal amor extraño, a rastras,
helado por desvelos, a veces con el total silencio. 

Hagas lo que hagas, creas lo que creas,
¡oh padre!,
vencen inmisericordes
como un ataúd pesado
a las hoyadas espaldas.

Y, tú tan inocente , que soñarías,
sueñas con
la finísima arcilla, con los tan gráciles
olivos del Sur...;
pero, ¡siempre!, ¡sin más!, ¡a raso!, vencen impasiblemente , ¡oh!,
ya...
con o sin motivo, con o sin moverte,
de raíz fuertemente,
después de tanto llanto,
¡oh tú!,

y ante Dios.

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