viernes, 17 de enero de 2014

DEMASIADO

Todo pasa
hasta el tiempo engañado por el infinito,
hasta la sombra del olvido hecha un asco,
hasta la carne ésa con la raíz del número,
todo, frío y frío
como el dolor
y el día 1 de septiembre se lo llevan las musarañas tristes
de la esperanza que ignora lo inútil de los mitos.

Siempre el nombre (el signo) es una pequeña cosa
entre grandes golpes y huesos cansados,
así hoy vacía su miel
con las estrellas últimas de la ternura.

Todo pasa, hasta la duda.

Soy lo que dicen lágrimas,
a veces el fuego, hechizo, que aguanta e inventa luz,
la enarbola al cielo, a los niños,
a esos viejos como yo, sin caminos,
en las noches desnudas.

Todo pasa, demasiado.

No sé, sólo haré magia con la imaginación,
sembraré sueños en los desiertos, allí,
allí,
con la simpatía de los cactos,
allí que gota de beso es una mujer en los labios.

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