lunes, 27 de enero de 2014


¡NO!

No sé por qué las palabras están rotas a veces
-¿por qué concretamente las palabras?-,
ni por qué se rompen los dibujos del corazón
a veces,
ni por qué la soledad no respeta las primaveras
navegantes;
no sé por qué lo imposible es que
las lágrimas sonrían
o que las estrellas no bajen al suelo del cielo
a hablar de lo eterno
o de qué amor dar;
no sé por qué
tantísimo se arruinan de suavidad las pieles de esas mujeres
que son humildes con el paso de la noche
o el tiempo acaso,
ni por qué se ajan las paredes del hogar
en donde besaron
y limitaron las tristezas a la intemperie.

No hay comentarios: