martes, 7 de enero de 2014

¡Yo no sé qué es amor ya!, sueño mío,
tengo de tanta fe sacrificada,
la muerte soledad sola y sin nada
dentro de la razón y del baldío,
¡yo no sé!, y moriré de pena o frío
o sombra que se pierde en la mirada
como huracán de sangre más cansada
leve cuando es veloz por más sombrío.
¡Yo no sé!, hasta es extraña la ternura
si llora o si es el miedo de ausencia
donde se amarga el mar que olvida.
¡No lo sabré!, es cada vez más oscura
-hueso en piedad – de ciega la existencia -,
de ciega espera con la muerte hendida.

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