domingo, 30 de marzo de 2014

A mí jamás un ultranazi español tiene que exigirme nada; pues jamás he tenido un derecho por ellos, ni un segundo de vivir, ni un segundo de que me permitan algo ni un segundo de lo que es humano. Así que ellos mismos se vendan, entre ellos, sus mentiras macabras y que el diablo de una vez por todas sepa lo que hacer con este tipo de objetivos ultranazis, que han superado la maldad del mismo diablo (o de una crueldad infinitamente superior a la de Hitler).

Así es. Objetivamente, durante toda la historia, absolutamente todos los seres humanos han tenido dignidad -la que sea, por ejemplo: los judíos antes de ser perseguidos recibieron irrebatiblemente dignidad, amparo, alguna protección, derechos, un respirar al menos, etc.- de su país; pues bien, en mí ha sido ni un segundo sin nada, sin derechos ni dignidad ni nada, una crueldad que no se ha aplicado en todo el universo ¡nunca!, o sea, el infinito exterminio, el nazismo infinito.

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