domingo, 6 de agosto de 2017

Si tú defiendes siempre ética pero constantemente eres cómplice-colaboracionista de lo no-ético, pues entonces no eres coherente y sí falso que no respeta honesta o limpiamente a la ética.
Por eso, nunca, infinitamente nunca (ni nadie jamás demostrará lo contrario) he sido amigo de un español, nunca he tenido un beneficio de un español, nunca he tenido deseo de que exista España, nunca me he formado en España (ni lo he deseado) y decentemente he invalidado lo poco que pueda parecer "formación" (no la quiero porque siempre la he renunciado desde que nací, siempre, así es a total verdad), he invalidado todo, jamás, infinitamente jamás he respirado feliz un átomo de aire, jamás, infinitamente jamás he estado un segundo sin recibir todas las torturas posibles por los incalificables españoles, jamás, infinitamente jamás me he beneficiado literariamente (todo lo he costeado yo, con mi sangre y llanto) por lo que me han hecho perder gran parte de mi pan, jamás, infinitamente jamás he deseado estar, soñar o nacer o andar o tener esperanza o existir en España, jamás, infinitamente jamás he deseado tener alguna relación o casarme con una española, jamás, infinitamente jamás tan siquiera una célula de luz ellos han dignificado (que no sea siempre "la de ellos"), jamás, infinitamente jamás he colaborado a sus intereses, falsedades, impiedades, destrucciones y negocios de mal diarios, un día sí o otro también, etc. 
Y eso para no ser cómplice, para que mi alma no se llene de mierda y de objetiva corrupción (es más que evidente pero, además, existen miles de escritos míos PROBÁNDOLA irrebatiblemente muy bien) que ellos imponen.

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